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Autor Tema: Rocky III (1982)  (Leído 2079 veces)

Noviembre 17, 2012, 02:41:39 pm
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Poloux

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Rocky III


¡Un segundo! Tan solo un segundo fue lo que hizo que Rocky consiguiera derrotar a Apollo Creed y se proclamara campeón de los pesos pesados al ser el primero en levantarse al llegar el árbitro a 9 en el conteo tras haber caído ambos a la lona. A partir de aquí empezará otra historia, la de Rocky III, en donde presenciaremos el momento más triste del púgil de Filadelfia cuando estaba en lo más alto de su carrera y que, de un plumazo perdió dos de las cosas que más quería en el mundo: su campeonato y su manager, además de su autoestima que esto fue algo que perdió como consecuencia de la pérdida de las dos primeras.


Rocky contra Thunderlips

¡Una escalera para Rocky!



Esta tercera entrega comienza con un Rocky Balboa arrollador, ganando consecutivamente a los contrincantes que se le van cruzando en el camino y que le disputan su título de campeón. Esto le da confianza para que cosas que anteriormente no era capaz de hacer, como por ejemplo, hacer anuncios para televisión, ahora se desenvuelva estupendamente e incluso participa en innumerables campañas benéficas. Una de estas campañas, fue en forma de combate un tanto inusual, pues organizó un combate de exhibición entre el campeón de lucha libre, “Thunderlips“, interpretado por Hulk Hogan, y él mismo, destinando la recaudación conseguida a fines benéficos.


Tras esto, en la zona de las escalinatas del museo de Filadelfia en donde Rocky se entrenaba, recibe un homenaje por la contribución de la ciudad dedicándole un monumento con su figura que ornamentaría los exteriores del museo. Rocky se siente conmovido pero tenía una decisión tomada y hablada ya tanto con su mujer Adrian, como con su manager, Mick, que es la de retirarse. Sin embargo, cuando comienza a anunciar su retirada, Clubber Lang, un rudo pero letal boxeador que ha ido subiendo puestos en el ránking pugilístico le interrumpe acusándole de tener miedo por retirarse y no darle la oportunidad de disputarle el campeonato. Esto hace que se enerven los ánimos de ambos púgiles e incluso Clubber consigue tocarle la fibra sensible a Rocky cuando sus palabras “tocan” a su mujer, Adrian. Encendidos de rabia tienen que separarles para que el combate no dé comienzo en plena calle.


Por tanto, tras convencer a Mick de que le entrene una vez más, comienza un entrenamiento que, en esta ocasión está lleno de distracciones y no le permiten concentrarse lo suficiente, pues se entrena de cara al público, con música y merchandising por doquier, haciendo que su entrenamiento tenga infinidad de interrupciones. Aún así, ahora Rocky está muy seguro de sí mismo a pesar de que durante la conversación con Mick en el que le solicitaba que volviera a entrenarle, éste le declarara que tenía miedo de Clubber porque él es un “asesino” y los combates que ha tenido en defensa de su título han sido contra buenos boxeadores pero elegidos por él para protegerlo. A pesar de ello, Rocky va decidido a enfrentarse a un Clubber que está eternamente enfadado y esto se muestra cuando al salir de los vestuarios del Madison Square Garden ambos púgiles se encuentran antes de salir al cuadrilátero y se forma un altercado en donde Clubber da un empujón a Mickey que hace que su débil corazón empiece a fallar.


Al ver cómo estaba su manager, Rocky quiere parar el combate, pero Mick no se lo consiente y le arenga para que salga a pelear y ganar. Por tanto, Rocky hace caso de su moribundo entrenador y viejo amigo y sale decidido a acabar por la vía rápida con Clubber para volver a reunirse con Mickey pero ir tan directo hace que baje la guardia y cometa fallos, por lo que tras el primer asalto ha recibido un gran correctivo, diciendo una y otra vez que necesita a Mick a su lado. El segundo asalto es el definitivo y en el que Clubber Lang obtiene la victoria consiguiendo el campeonato del mundo.


Tras esto, Rocky se levanta como puede y corre hacia el lugar en el que está Mickey, quien no ha querido ir al hospital hasta que acabara el combate. Rocky le da una alegría a un Mickey al que su voz se le va apagando poco a poco diciendo que el combate ya había acabado por fuera de combate en el segundo asalto, creyendo Mick que ha sido con victoria de su pupilo. Tras esto, exhala su último suspiro y Rocky grita su nombre y emite gritos desgarradores de dolor por la muerte del que podría considerar como su padre.


Muerte de Mickey

El momento más duro de Rocky



Tras esto, Rocky está hundido, totalmente destrozado, pero un antiguo rival, Apollo Creed, trata de erigirse en salvador del púgil caído, ofreciéndole entrenarle para volver a recuperar el “trono perdido”. Aun con el espíritu totalmente abatido, Rocky siente curiosidad y acepta ser entrenado por Creed con objeto de prepararse para la revancha contra Clubber Lang. El objetivo principal de Apollo con respecto a Rocky es que recupere la “mirada del tigre” (lo cual da lugar a la primera vez que escucharemos la gran canción “Eye of the Tiger” en esta saga) que según él, tenía en los combates en los que se enfrentaron y que había perdido en el último combate con Lang. Para ello, lo lleva a Los Ángeles, al gimnasio donde él entrenó tratando de que gane velocidad y el juego de piernas característico de Creed consiga formar parte también de Balboa. Sin embargo, es inútil todo esfuerzo por Creed pues Rocky está sumamente afectado y ha entrado en una depresión que le impide estar centrado y darlo todo en el entrenamiento.


Todo esto hace que todos los esfuerzos de Apollo sean en vano y esté a punto de darse por vencido al ver que el estado de ánimo de Rocky no mejora. Sin embargo, Adrian en esta ocasión, vuelve a ejercer una excelente influencia motivadora en Rocky tras una conversación en donde Rocky se sincera admitiendo que por primera vez siente miedo y tiene grandes dudas con respecto a sí mismo tras saber lo que le dijo Mickey en cuanto a que sus rivales habían sido elegidos. A pesar de todo, Adrian le hace ver que ella también tiene miedo pero que nada de lo que tienen es reemplazable y que es un excelente boxeador. Esta conversación nos da una frase de Adrian que es muy recordada:



Cuando la niebla se haya disipado y todos coreen tu nombre, volveremos a ser los de antes.



Estas motivadoras palabras, hacen que surja el Rocky de siempre, luchador y combativo viéndole en uno de los mejores entrenamientos de la saga (aunque no el mejor) y ganando en velocidad y agilidad, lo cual le ayudará mucho para el combate. Además, al llegar el día del combate, vemos en Rocky “la mirada del tigre” que Apollo tenía intención de que volviera en el potro italiano, además de ver una abismal pérdida de peso debido a los ejercicios que ha realizado.


Entrenamiento en Rocky III

Rocky siendo entrenado por Apollo



El combate es de los más cortos que presenciaremos de Rocky, pues acaba en tan solo 3 asaltos y veremos una excelente estrategia de Rocky en donde demuestra varias cosas; que sigue siendo un excelente encajador, que su agilidad y calidad boxística ha ganado muchos enteros y que tiene una formidable capacidad para enfadar a Clubber y que malgaste energías asestando puñetazos al aire, lo cual le valdrá para que una vez más logre alzarse con la victoria y recuperar el ansiado cinturón de campeón del mundo de los pesos pesados.


En cuanto a los actores y los personajes que interpretan, también hemos de destacar alguna cosa que comentaremos brevemente, principalmente del nuevo, Mr. T. Si vemos hoy a Mr. T, veremos a un señor de cierta edad entrañable e incluso ñoño en ocasiones que le da por entonar canciones infantiles con contenido y moraleja. Sin embargo, en esta película tenía que dar miedo. Tenía que hacer de Clubber Lang, un hombre arisco, con muy mal carácter, falto de modales, con un odio innato hacia el mundo y sumamente directo, tanto en los golpes que asesta con los puños como con la lengua. Una interpretación que sin ser complicada, clava al personaje, quedándome con una frase que dijo tras preguntársele sobre el pronóstico del combate: “Dolor”.


Rocky Vs Clubber

Rocky Vs Clubber



La interpretación del resto de actores sigue estando en su línea, destacando de nuevo el nuevo rol que tuvo que desempeñar Carl Weathers de amigo paciente de Rocky, en donde su registro de fanfarrón sin remedio que nos tenía acostumbrados, queda prácticamente suprimido, aunque la seguridad en sí mismo y la labia sigue siendo su punto fuerte. También es reseñable el mayor protagonismo de Tony Burton en el papel de Duke, que va ganando cada vez más peso y la adaptación de Talia Shire a su personaje, Adrian, quien ya no es la mosquita muerta que se veía en la primera película y ahora es capaz de llegar a tirar del carro cuando las cosas van mal.


Por último, destacable la interpretación de Burgess Meredith, quien logró dar una excelente carga emotiva en el momento de la muerte de su personaje, Mickey, así como en momentos como en el que admite a su pupilo que sus rivales eran seleccionados cuidadosamente por él. ¡Gran interpretación!


Llegados a este punto y tras haberos reseñado las películas de Rocky de 1976 (aquí y aquí) y Rocky II de 1979, ya hemos llegado al ecuador de la saga que esperemos que sigais disfrutando en próximas entregas. Estad atentos a las próximas semanas porque esto empieza a ponerse interesante.




 

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