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Autor Tema: Los diez mejores episodios de Futurama  (Leído 2082 veces)

Noviembre 17, 2012, 02:41:19 pm
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La Casa de EL

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Me cuesta imaginar a alguien que no conozca la serie de animación Futurama, creada y producida por Matt Groening (creador de Los Simpson), pero por si aún queda alguien ahí fuera que no conozca las aventuras del repartidor de pizzas y viajero al futuro Fry, a continuación repasaremos diez de los mejores episodios de la que para muchos es una de las mejores series de animación actuales.


Mi problema con los popplers:




Fry, Leela y Bender vuelven del planeta de los roñas, los cuales les han dejado sin dinero ni alimentos en la nave. A varios días de la tierra y cualquier estación espacial, y tras desestimar la sugerencia de Bender de matar a uno de ellos y cocinarlo con alcaparras, aterrizan en un planeta habitable en el que como mínimo esperan encontrar bayas (y piedras, que según Bender sazonadas con un poco de barro tienen que estar muy apetitosas). Sin embargo, encuentran varios agujeros llenos de algo que no pueden identificar, pero que tras un primer mordisco resultan estar tremendamente deliciosos, por lo que deciden llenar la nave de Planet Express y regresar a la tierra para comerciar con esas cosas, a las que deciden llamar Popplers.

Sin embargo, pronto se revela la verdadera naturaleza de esas cosas, que resultan ser las crías de los omicronianos, los cuales se presentan en la tierra para exigir venganza comiéndose tantos humanos como crías suyas han sido comidas. Tras unas negociaciones con Zapp Branigan en las que este casi condena a la raza humana varias veces, finalmente acceden a comerse solo un humano: el primero que comió uno de sus hijos, Leela.

La frase:





Profesor: ¡Eh! ¡A menos que proclaméis el amor libre, largaos de mi propiedad!

Manifestante: ¡No se pueden tener propiedades, tronco!

Profesor: ¡Yo sí, porque no soy un hippie hediondo!



Amazonas con ganas:




Amy confiesa a los demás miembros de Planet Express que durante un año ha estado recibiendo extrañas llamadas de teléfono en las que tan solo escuchaba a alguien jadear al otro lado. Pronto descubrimos que se trata de Kif Kroker, el cual ha estado enamorado de ella desde que se conocieron en la tragedia de la inauguración del Titanic, pero su timidez no le permite hablarle. Zapp Branigan se entera y decide invitar a Amy y Leela a una cita doble, aunque como casi todas las situaciones en las que el capitán termina involucrándose, acaba con el accidente de la nave restaurante en un planeta desconocido. Pronto averiguan que está habitado por enormes mujeres amazonas lideradas por una robot, la cual condena a los hombres a ser ejecutados por “muerte por kiki”, para alegría de Zapp y Fry.

La frase (difícil quedarse con una, es un episodio en la que casi cada diálogo es para enmarcar):





Zoidberg: Voy a tirar este cascarón y a terminarme unas patatas rancias que Amy se dejó ayer.

Amy: Eran padrastros de uñas..

Zoidberg: ¡Pues mejor todavía!



La guerra es una M:




Fry y Bender deciden alistarse para poder comprar unos chicles con descuento al ejército… aunque estalla una guerra y se ven obligados a participar en ella. Leela también intenta alistarse aunque Zapp se lo impide por ser mujer, tras lo cual decide hacerse pasar por hombre. La escasa inteligencia de Zapp le impide darse cuenta del engaño, aunque no lo suficiente como para no sentirse confuso y atraído por él/ella.

Nixon decide enviar a Bender como mensajero de paz a los enemigos, aunque realmente esconden una bomba en su cuerpo que estallará cuando Bender pronuncie la palabra que mas emplea: culo.

La frase:





Zoidberg: Hemos perdido a otro…

Paciente: ¡Eh, doctor, que no estoy muerto!

Zoidberg: Perdone, señor, pero aquí el médico soy yo.



Parásitos perdidos:




La nave Planet Express hace una parada en una estación espacial a repostar. Fry compra un sándwich en una maquina dispensadora, pero en cuanto vuelve a la nave se encuentra con unos indeseables molestando a Leela. A pesar de sus buenas intenciones, en lugar de ayudarla termina avergonzándola más, con lo cual se siente frustrado pues nunca consigue agradar a Leela ni que esta comprenda sus sentimientos. Poco después, mientras reparan la caldera de la oficina, una tubería explota clavándose en el pecho de Fry, pero misteriosamente esta se desprende de su cuerpo y cicatriza inmediatamente.

Tras un análisis del profesor Fansworth, descubren que el sándwich que Fry se comió en la estación tenía parásitos, los cuales se han instalado en su cuerpo realizando una puesta a punto de todos sus sistemas, volviéndole más fuerte, sano e inteligente. Toda la tripulación de Planet Express decide utilizar unos robots microscópicos réplicas de ellos mismos para entrar en el cuerpo de Fry y expulsar los parásitos. Mientras, Fry consigue poner en orden sus pensamientos y comprende que ama a Leela.

Es un episodio en el que Zoidberg luce como nunca, en el que cada frase que dice arranca carcajadas. A destacar dos:



Profesor: En fin, los trajes con sensores os permitirán sentir sus intestinos infestados de lombrices como si los estuvierais recorriendo de verdad.

Zoidberg: ¡No hay nada en esa frase que no me haya gustado!

-

Profesor: ¿Dónde se ha metido Zoidberg?

Zoidberg (montando en un espermatozoide y cantando): ¡Adivinad de donde vengo!



La suerte del frylandés:




Tras un día en las carreras (que Bender sabotea), Fry se lamenta de su mala suerte y cuenta a los demás una historia del pasado en la que encontró un trébol de siete hojas y cómo desde entonces siempre tuvo mucha suerte. Lamentablemente tuvo que esconderlo pues su hermano Yancy, al que recuerda como un envidioso, intentaba arrebatárselo.

Pronto convence a Leela y Bender para buscar su antigua casa en las ruinas de Nueva York y recuperar el trébol. Sin embargo, al llegar el trébol no está en su sitio, y descubre que su hermano finalmente lo encontró, tras lo cual su vida mejoró muchísimo: tuvo un exitoso grupo de rock, se casó con una preciosa modelo, fue el primer hombre en pisar Marte… y además se cambió el nombre a Philip J. Fry. Nuestro Fry, muy molesto, decide buscar la tumba donde está enterrado y arrebatarle el trébol… aunque en su lugar descubrirá algo que cambiará la idea que tenia sobre su hermano.

Futurama es una comedia, sin duda alguna. Pero de vez en cuando nos encontramos con episodios muy emotivos, siendo este uno de los más recordados. Existen momentos de humor, pero quedan eclipsados por los instantes finales del episodio. Una frase a destacar sería cuando los padres de Fry deciden como llamarlo:



Padre: ¿Qué nombre le ponemos?

Madre: Decídelo tu, yo decidí la cena de anoche.



Bien está lo que acaba Roswell:




En este episodio la tripulación de Planet Express decide ver la explosión de una supernova, pero las radiaciones de esta, junto con las emitidas por el microondas de Fry tras meter un objeto metálico dentro provocan que todos viajen al pasado, concretamente a Roswell durante el año 1947. Casualmente el abuelo de Fry estaba destinado a esa zona en esa época, y aunque el profesor prohíbe que contacte con él por miedo a cambiar la historia, Fry hace caso omiso al verlo en peligro, y por miedo a desaparecer de la historia intenta protegerle… provocando su muerte. Por suerte pronto encuentra otro modo de permanecer en la continuidad que provocará la repulsa de todos sus amigos.

Es un capítulo muy cómico, en el que todos los personajes tienen su momento estelar, pero al igual que en “Parásitos perdidos”, los mejores gags vienen de la mano de Zoidberg, el que al principio del capítulo es capturado por el ejército y sometido a experimentos, entrevistas y una autopsia con resultados cómicos. Uno de los mejores diálogos nos lo proporciona cuando el presidente de los Estados Unidos le pregunta por sus intenciones:



Presidente: ¿Cuál es su misión? ¿Piensa crear un híbrido entre humanos y extraterrestres?

Zoidberg: ¿Se me está insinuando?

Presidente: ¡Pardiez! Eso me ofende.

Zoidberg: Pero no ha dicho que no… groaaar



La paracaja de Fansworth:




Es un episodio coral en el que no hay un protagonista definido. Todo empieza cuando el profesor Fansworth crea una caja de la que ignora el contenido, por lo que por miedo a las consecuencias prohíbe a todo el mundo mirar dentro. Como no puede ser de otro modo, todos los habitantes de Planet Express intentan averiguarlo uno detrás de otro, siendo finalmente Leela la que decide tirando una moneda al aire dar un vistazo al interior, y en él descubre un universo paralelo donde todos sus amigos viven vidas un poco distintas… empezando por ella misma, pues está felizmente casada con Fry.

Cuando todos deciden volver a su universo de origen, descubren que los Zoidbergs robaron la caja por lo que inician una persecución a través de muchos universos alternativos, incluido uno con versiones robóticas de ellos mismos.



Fry B: Y un año después le regalé un coletero de diamantes y nos casamos…

Fry A: Pues yo un año después me dio una paliza un tío llamado Colle Hetero…



Trescientos billetazos:




Tras ganar una guerra, el gobierno decide entregar a cada ciudadano un cheque de 3oo dólares, por lo que durante el episodio veremos en qué invierten ese dinero extra todos los personajes: Fry aceptará el reto de beber 100 cafés (viendo cómo su cuerpo va asimilando todo ese exceso de cafeína), Bender compra unas herramientas de ladrón para robar un puro único, Kif regala a Amy un reloj, y esta un moderno tatuaje parlante. Zoidberg, acostumbrado a buscar en la basura su comida y vivir en la miseria cada día, pasa a considerarse millonario y decide probar la vida de los ricos jugando al golf y comiendo caviar.


En este episodio, más que una frase destacaremos un momento concreto, en el que descubrimos las consecuencias que puede tener una sobredosis de cafeína.


http://www.youtube.com/watch?v=C9Ef0ErCU1c


El difunto Philip J. Fry:




Parece una constante que cualquier episodio dedicado a los viajes en el tiempo termina siendo uno de los más recordados, divertidos y/o emotivos. El episodio empieza con Fry siendo reprochado por llegar siempre tarde, tanto al trabajo como al cumpleaños de Leela. Como castigo, el profesor le obliga a probar su último experimento, una máquina del tiempo que solo va hacia adelante, nunca al pasado. Por error, Fry, el profesor y Bender quedan atrapados dentro, con lo cual van dando saltos en el tiempo hasta encontrar algún punto en el futuro en el que alguien invente la tecnología para viajar al pasado… o hasta el fin de los tiempos.


Un momento destacable es la canción que suena durante los viajes en el tiempo, parodia de una canción real llamada “In the year 2525“.


Las manos del Diablo son juguetes ociosos:



Durante años, esta fue la última imagen que los fans vimos de Futurama…





Un capítulo a destacar por varios motivos. Desde aquel día que tuvo parásitos, Fry lleva practicando con el holofonor para conseguir impresionar a Leela, pero a pesar de lo mucho que se esfuerza sus torpes manos no le permiten tocar lo que él quiere. Bender le sugiere hacer un pacto con el Diablo Robot, consiguiendo sus manos y con ellas la habilidad suficiente para escribir una ópera sobre Leela y su amor por ella… aunque el Diablo sienta que ha salido perdiendo con el trato y esté dispuesto a lo que sea con tal de recuperar sus manos.

Sin embargo, durante muchos años este capítulo permaneció en la memoria de los fans por ser el último episodio de la serie. Tuvieron que pasar varios años hasta que Comedy Central compró la serie y encargara nuevos episodios.

Una frase a destacar podría ser la siguiente:



Fry: ¡Mis manos!¡¿Qué le has hecho a mis manos?!

Diablo: Limpiarlas…



Y esto es todo por hoy. Esperamos que os haya gustado esta pequeña selección, muy difícil de elaborar pues muchos episodios se han quedado a las puertas… ¿Cuáles son para vosotros vuestros episodios favoritos?



 

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